REFLEXIÓN

Al llegar al final de este gran recorrido a través de las páginas de diversas obras literarias, no puedo dejar de sentir un profundo agradecimiento por la experiencia tan enriquecedora que han sido todas estas lecturas. 

Desde las lecciones éticas de El Conde Lucanor hasta las aventuras del ingenioso hidalgo Don Quijote, y desde la historia real de Fuenteovejuna hasta la trágica trama de La casa de Bernarda Alba, cada obra ha dejado una marca imborrable en mi mente, corazón y en mi camino. Un camino marcado de huellas de tinta, como denomino al nombre de este blog. Mientras exploraba las diversas versiones de Caperucita Roja y me introducía en la perspectiva de un niño de 8 años en Se vende mamá, me sumergí en mundos de fantasía y realidad distorsionada, donde las palabras se entrelazaban para crear narrativas que desafiaban mi percepción y me invitaban a reflexionar sobre dichas historias.

A lo largo de este viaje literario, he sido testigo de la riqueza y diversidad del arte de contar historias, así como la capacidad de la literatura para provocarme emociones, despertar mi conciencia y abrir nuevas perspectivas. Cada obra, con su estilo único, ha contribuido de forma muy positiva en el enriquecimiento de mi comprensión del mundo y apreciación por el poder transformador de la palabra escrita.

Al terminar la última página del último libro me quedo tranquila, pues estas lecturas han dejado una huella imborrable en mi, recordándome el valor incalculable de la literatura como puente entre los mundos interiores y exteriores, entre el pasado y el presente, entre la imaginación y la realidad. Como ya mencioné, siempre tuve el deseo de leer El Quijote, Fuenteovejuna o La casa de Bernarda Alba, clásicos que todos conocemos, pero que sin la ayuda de esta asignatura y de la profesora Gema, nunca los habría comenzado por voluntad propia. Me llevo una experiencia muy positiva y una mente abierta a nuevas aventuras literarias.

En la primera entrada del blog "Mi presentación y trayectoria lectora", me propuse un reto lector: volver a sumergirme en el mundo de la lectura como lo hacía antes, o incluso superar ese nivel leyendo al menos un libro al mes. Gracias a la asignatura Didáctica de la Literatura Española, he podido cumplir en gran medida con mi objetivo, pues se nos mandaba leer un libro al mes aproximadamente. Aunque no he leído la cantidad esperada debido a la carga de trabajo en la universidad, si he conseguido leer por voluntad propia algunos libros como Se vende papá de Care Santos, Las escuelas que cambian el mundo de César Bona, Cartas a quién pretende enseñar de Paulo Freire o Un invitado inesperado de Shari Lapena, el cual decidí no reseñar debido a que quería enfocar mi blog lector a lecturas relacionadas con el ámbito educativo en general. 

Estoy muy feliz y satisfecha, pues todas estas lecturas me han ayudado a retomar ese hábito de la lectura que había perdido, permitiéndome redescubrir el placer y la magia de perderme entre las hojas de un libro.

Gracias por acompañarme y compartir este gran viaje conmigo. Espero que mis reseñas os hayan cautivado tanto como a mí y que nuestras futuras exploraciones entre páginas de libros nos sigan inspirando, desafiando y enriqueciendo. ¡Hasta siempre!

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